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Todo cambia
Sudan mis manos, mi pecho se levanta y cae con rapidez, la boca seca pide agua fresca, los ojos irritados y enrojecidos de correr durante semanas tratan de no perder detalle del entorno. Extenuada está mi garganta de gritar, mis ojos de lloraR, mis piernas de correr a más velocidad de la posible. Así que freno en seco.
Sólo quiero ser feliz, resolver dudas, recuperar las fuerzas, encontrar de nuevo la seguridad de que no hay mejores ni peores sino complementarios. Quiero volver a escuchar mi voz cantando, quiero volver a ver mis dientes al sonreír, quiero que mis palabras fluyan sin vergüenzas ni reparos, quiero establecer de nuevo lazos puros con mi entorno. Sin miedos, sin temores, sin complejos.
Quiero volver a hacer las maletas y abrir las puertas de mi mente de par en par, tras meses de cerrazón y escondites en la falsa quietud, en el espejismo de las vidas sin ritmo, que gastan su tiempo en luchar contra la entropía, la ley natural que lleva al cambio, al desorden, para dejar las cosas exactamente como estaban, sin disfrutar de la evolución normal de las personas, del medio, de nosotros mismos.
Quiero abrir los ojos al cambio, abrir los oídos a los otros, a los que últimamente he cerrado mi espacio para continuar en mi burbuja sin alteraciones, pero como es algo imposible tratar de mantener, de paralizar los acontecimientos, mejor dejarse mecer por el capricho del destino y aprovechar ya de paso, la gente interesante que aparezca a nuestro lado, los momentos de júbilo y regocijos, la rijosidad en plena juventud de la pareja, la fuerza física que acompaña en estos años nuestros vagabundeos, las ansias de absorber historias nuevas y la atención que aún llaman las vorágines externas.
Inteligente la vida con sus cambios, sus rumbos, sus giros, sus lecciones, y qué grandes los esfuerzos que nos cuesta superar nuestros propios miedos y vergüenzas.
Privilegios
Qué privilegio disponer de medios de transporte, alguna fortuna, compañeros pasajeros, alojamientos más o menos decentes y del mundo; ciudades bulliciosas y contaminadas, pueblecitos de cuentro, otros casi fantasmas. ¡Qué suerte asistir al espectáculo de paisajes tan en peligro, bosques que aún pueden presumir, ríos que rugen paz con dientes cristalinos, montañas presuntuosas e imponentes que se enderezan con su penacho helado y un aire puro que anestesia. Esta vez el encuentro con Francia, Suiza, Escocia, Praga, Viena.
Me arrolla la juventud, las ganas de desentramar, desbrozar, respirar, ver, aprender, comprender, cambiar. Todo ello un remolino de burbujas y oxígeno que me remueve y agita impulsándome a vivir y emprender aventuras, mas todo acontece sobre un poso turbio de pesimismo y desilusión. Todo pasa demasiado rápido, cualquier paso en falso pasa factura toda la vida. No termino de asentarme en un lugar cuando empiezo a sentir nostalgia por el anterior donde no hallaba la felicidad, pero el tiempo pasado se viste de una pátina fantasmagórica que la convierte en antigua radiografía de tu historia, ya pasada y lejana, inaccesible pues está guardada en el archivo del tiempo.
El hombre no deja virgen un rincón, curioso e impertinente, pertinaz y sediento de gloria avanza implacable. ¡Mama sereno de este seno que te sustenta, ser caprichoso e insaciable, y ama a tu ama de cría que tu destino no es ajeno a la madre, tu libertad se encuadra en este regazo. No destroces, adora, admira, protege y mima a tu venus tan frágil y quebradiza.
Ciclos
Flores nuevas pueblan el campo, con su algarabía de color y frescura.
Mis pétalos aún brillantes se ajan;
mi robustez, decae, pero mi voz se afianza,
los tonos, menos alegres, tararean más estribillos, y parafrasean más poesías,
aprendidas por los relatos de soles, inviernos y primaveras.
Y yo, yo amo el otoño, con su sol, su sosiego, sus aguas que abrevan los campos y almas sedientos.
Me serena su paciente transcurso a través de vientos que cuentan vidas al calor de la candela.
Queridos abuelos,
cuánto extrañaré vuestras palabras las tardes de este otoño refugiada de la soledad en el brasero.
Libre albedrío
A medida que pasa el tiempo más huyo de los jefes, de las voces vehementes, de las miradas sutiles pero cosidas con alambres de espino que enredan la libertad y con fusta y látigo tratan de atar manos y lenguas para fundirlas con las suyas y crear una sola voz y una sola mano al gusto del líder; pobre idiota que no sabe adónde nos conduce.
Soltadme, torpes héroes de la nada, tristes hojas que pronto llegaréis al otoño. Dejad que cada cual se meza a su ton produciendo un cántico libre que sobrevuele el boscaje que nos soporta, dejad que exhale la humanidad su espíritu en busca del vientre donde reposar sus efímeros pesares.
NUBES
Ahora sólo hay nubes; una vida parecida a la de Dorian Grey. Una apariencia feliz e inocente y una realidad más profunda y atormentada. Fundir esos mundos, hacerlos chocar, ¡SI la realidad mostrara sus estragos en el alma sería mejor! Si se evidenciaran las consecuencias se levantaría un límite ante la conciencia. Ojalá la supersticiosa bruja, anárquica serpiente, se reconcilie en una sola vida con la maternal mujer, bondad y mesura. Ojalá se enfrentaran de una vez, tesis, antítesis, y naciera una nueva Eva, una síntesis completa y perfecta, astuta, amante, madre, dulzura y arrojo. ¿Sueños? Ahora no los hay, sólo parálisis, late la lucha.el camino
¡Qué ciego confiado! ¡Qué inocente niño! ¡Qué bebé esperanzado, dormido tranquilo en el mismísimo regazo del diablo!
¿Qué será el amor que oscurece la razón y atrofia los sentidos?
¿Acaso no intuyes, ser sensible y bondadoso el huracán que se desata a tu lado?¿No eres capaz de sentir el agujero que se abre a tus pies? Tus manos siguen afanadas en tus creaturas, en tu hilvanar de palabras e ideas bellas; tus pies caminan seguros sobre los pasos de ayer, tus ojos se llenan del apacible día mientras entre tus manos se escapa mi cuerpo escurriéndose en cenizas.
Ardí y mis llamas lamieron nuestra vida, nuestros proyectos , nuestro pasado. Devoré sin piedad tu ilusión, tu confianza. ¡Crece de una vez, párvulo mimado! El camino es un espino y tú aún tienes inmaculada la piel.
Desayuno café y pan duro, ya no queda nada tierno, cristalizó el semblante, la sonrisa, la esperanza. Se acabó este camino, no hay salida posible, yo me voy, pero qué miedo, qué posibles sendas se me ofrecen, cuántos requiebros y emboscadas de la vida a estos pobres peregrinos a la intemperie.
Nodriza

Sé que te estremeces cuando el brillo de sus ojos insinúa, cuando relaja los labios para hablarte, cuando sonríe con las mejillas encarnadas, a pesar de que todo sea un manojo de triquiñuelas, pobre cándido inocente. Sé que tus sueños son ríos de aromas y susurros, de jazmines y acequias de alabastro donde juegan vuestros cuerpos ansiosos. Esa mujer murmura en un embrujo que te sumerge en el vaivén de su cuerpo, en el baile de sus manos acompasando sus palabras. Me duele. Cómo imploran mis entrañas una pasión tan desaforada, cómo exigen ser modelo de obras tan rabiosas y enloquecidas. Yo también quiero ser reina de quimeras, musa de héroes insensatos y abrebadero en sueños desesperados.
Sé que desborda tu deseo, que estás vencido y casi alcanzo a oír tus gemidos. Es como si no hubiera cuerpos ni silencio entre nosotros. Me miras y puedo penetrar en tus latidos que bombean una petición pueril; eres como un cachorro lamentado. Ven, acércate. No puedo deleitarte como esa morocha distinguida que te enloquece, pero puedo arroparte con mi cadera, y drogarte de palabras, promesas y oraciones narcóticas que siempre resultan. Acércate y bebe de mis pupilas, sáciate de mis labios, abrázate a mi seno y llora, dulce niño desgraciado.Mece la noche mi cuerpo a la vez que adormece tu capricho. Llena el firmamento de leche amorosa mi seno.Nodrizas amamantaron hijos ajenos, y ya viejas añoraron el abrazo prodigado. Cálida cuna de brazos serenos, nanas de miel y lanas calientes, mantas de retales oníricos transparentes.Bebe de mí como de una matrona, niño, sacia tu deseo y vuelve después a tu camino, restablecido. Pero acuérdate, cuando seas feliz en aquellos brazos, de la inmensa ternura que te di a gustar; acuérdate de esta garganta que borbotea besos de soledad helada e inconsolable.
REGRESO
Hoy es un día raro. Aún nos escruta la luna llena desde su privilegiado trono de tiempo y espacio. Siempre dispone de más perspectiva sobre nosotros, pobres cucarachas cojas.Hace tiempo que no doy la cara. Tal vez sea que como Maluba, vieja luna alcahueta, tenga algo que ocultar.Pero qué importa, a quién le importa, si estamos solos, terriblemente solos. Cada día descubro, a base de oír experiencias de gente que encuentro cada día, que, por fin lo cuento, trato por motivos de mi profesión sanitaria; decía que descubro ese agujero negro imposible de colmar, de satisfacer siquiera, esa ansia de ser escuchado, comprendido, aceptado, querido... somos una variante más de hombre, con mil similitudes pero con rasgos peculiares inefables, con su propio ritmo, su propia cadencia, su propia canción, sus propios colores. Cada corazón avanza a un ritmo, respira con su frecuencia, se oxida a su paso. Saber esto me ayuda a no pedir, ese hueco sólo puedo llenarlo yo, porque yo sé lo que pide, yo sé lo que anhela. El problema llega cuando las personas de alrededor no comprenden esa mutación, y de pronto un buen día se paran a observarte y desorbitan los ojos cuando ven la mutilación, porque uno llena el agujero consigo mismo. Dejan caer de par en par la boca cuando ven cómo me amputo un trozo de corazón para alimentar ese pozo negro, que no se conforma con cualquier cosa, sino que pide corazón, soledad, mantener los ojos abiertos al espectáculo de la vejez y de la muerte; se alimenta de moral, o al menos se contenta con ver cómo pataleo al verme tragar sueños rotos y palabras adolescentes e imágenes fantasiosas de niña. Se come mi integridad. Al menos de eso se alimenta el mío. ¿Y qué consigo alentando a este monstruo? Tal vez silenciar el “cobarde” que me grita el otro camino. Algo sensual y placentero me estremece cuando araño carne de niña y la echo a los dientes de este sátiro que me emborracha, que me embriaga de ilusiones, espejos dorados, de cuerpos mojados en llamas bailando en espirales aromáticas de vainilla y tabaco, con ojos húmedos, inyectados de licor de deseo, imparables. Algo nervioso y brutal me aprisiona cuando rajo a tijeretazo limpio la malla de plata de inocencia que protegía los sentidos de las alambradas espinosas con que embisten las tentaciones. Dejo salir a borbotones de mi boca maldita tropelías, maleficios y serpientes cuando sin freno entro al trapo del absurdo enfrentamiento de sordos. Pero aún un regusto amargo agria mi boca tras el desenfreno. Me doy sin resistencia suficiente, me dejo caer al Hades porque conservo la esperanza de completar este rompecabezas de miasmas, humores, pellejos y pensamientos, cediendo a los caprichos de algunos de sus componentes para ver qué sucede en otros y privándolos también.Y qué veo. Que como Dorian Gray aunque no se vean las consecuencias del maltrato a este Holón que somos, a esta unidad completa en sí y componente a la vez de algo superior, esas grietas se abren y curten de líneas de dolor las gráciles facciones impolutas de niño con que vinimos a dar en esta encrucijada, pobres ciegos sin lazarillo.Anhelo
"Todo mi anhelo es amarte, sin pedir otra cosa que la felicidad de amarte"

