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Todo cambia

Sudan mis manos, mi pecho se levanta y cae con rapidez, la boca seca pide agua fresca, los ojos irritados y enrojecidos de correr durante semanas tratan de no perder detalle del entorno. Extenuada está mi garganta de gritar, mis ojos de lloraR, mis piernas de correr a más velocidad de la posible. Así que freno en seco.

 

Sólo quiero ser feliz, resolver dudas, recuperar las fuerzas, encontrar de nuevo la seguridad de que no hay mejores ni peores sino complementarios. Quiero volver a escuchar mi voz cantando, quiero volver a ver mis dientes al sonreír, quiero que mis palabras fluyan sin vergüenzas ni reparos, quiero establecer de nuevo lazos puros con  mi entorno. Sin miedos, sin temores, sin complejos.

 

Quiero volver a hacer las maletas y abrir las puertas de mi mente de par en par, tras meses de cerrazón y escondites en la falsa quietud, en el espejismo de las  vidas sin ritmo, que gastan su tiempo en luchar contra la entropía, la ley natural que lleva al cambio, al desorden, para dejar las cosas exactamente como estaban, sin disfrutar de la evolución normal de las personas, del medio, de nosotros mismos.

Quiero abrir los ojos al cambio, abrir los oídos a los otros, a los que últimamente he cerrado mi espacio para continuar en mi burbuja sin alteraciones, pero como es algo imposible tratar de mantener, de paralizar los acontecimientos, mejor dejarse mecer por el capricho del destino y aprovechar ya de paso, la gente interesante que aparezca a nuestro lado, los momentos de júbilo y regocijos, la rijosidad en plena juventud de la pareja, la fuerza física que acompaña en estos años nuestros vagabundeos, las ansias de absorber historias nuevas y la atención que aún llaman las vorágines externas.

Inteligente  la vida con sus cambios, sus rumbos, sus giros, sus lecciones, y  qué grandes los esfuerzos que nos cuesta superar nuestros propios miedos y vergüenzas.

 

 

05/02/2009 08:29 Autor: aquoevo. Enlace permanente. Tema: Pensamientos No hay comentarios. Comentar.

¡Renace!

Cuando se vacíe tu alma de esa amarga bilis que la anega, recoge los escombros y abre las ventanas a la vida que bulle a tu alrededor y no ves; abre; llena los pulmones de nuevas ilusiones, empieza de nuevo, otra vez, ponte unos zapatos nuevos y ¡corre!

05/02/2009 08:37 Autor: aquoevo. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Valiente

¡Qué valiente! Todos te tachamos de loca, de incoherente, de bohemia, de inadaptada sin remedio. Baremamos tu actitud y como resultado la llamamos impostura, inapropiada para ti, para tu vida, para tu equilibrio emocional.

Y sin embargo tienes el valor, el arrojo, la osadía, el atrevimiento de plantarte, de decir en voz alta que estás harta, HARTA con mayúsculas de tu trabajo, de tener que aguantar a aquéllos que tratas de curar, sus historias personales, sus errores, sus manchas, sus alegrías fugaces y estándar, que ocupan sin permiso tu cabeza, tu espacio, adhiriéndose a tu alma y sin dejar a ésta pensar tranquila, contaminándola con las "normalidades" y moralinas que nos guían a todos, acotando con cada palabra nuestros sueños, el espacio por donde podemos ser con totalidad... gritaste estar harta de los mismos paseos, las mismas juergas, regadas con las mismas cervezas, los mismos chistes, las mismas caras y las mismas madrugadas: una noche en la cama de X otra sola llorando en el frío de casa, otra tratando de buscar con denuedo un cuerpo que te dé calor tras haber comprendido que es casi imposible hallar una cabeza que abrigue y resguarde de veras el alma sola y doliente, deseosa por otra parte de verter un amor inmenso, de cuidar, de amar hasta el infinito a ese alguien que nos aferre la mano sin dudas y a pesar de todo para acompañarnos a atravesar este reguero de cristales rotos.

 

Qué valiente, desatarse el delantal rayado, el uniforme de la norma, qué valiente, amontonar tus pertenencias en cualquier agujero de la casa, cerrar puertas y ventanas dejando que ayer se llene de polvo porque ha llegado un nuevo día, no se puede vivir siempre en domingo. Todo cambia. Aunque queramos que nada cambie.

QUé valiente al llenar una mochila vieja de cuatro cachivaches preciados que irán contigo a otro mundo, donde las cosas serán difíciles, pero abrirán tu corazón, donde caminarás sabiendo que has salido de tus límites, de tus barrotes, que has huido del dinero, del consumo desaforado, de las clases que acota la ropa y no las mentes que son las que de verdad podrían marcar líneas...has roto la mordaza, has abierto los pulmones y las pupilas al mundo y tu vida se llenará de orgullo cuando al pasar de los años veas lo atrevida que fuiste, y sobre todo porque sabrás que al menos tus ojos se salvaron de la hipnosis de los medios de comunicación que nos aturden al resto, y que corre una sangre roja, joven a borbotones por tus venas.

 

Ánimo, no decaigas, vuela alto, y tráeme un poco de ese mundo que despierte mis sentidos, enflaquecidos por los esfuerzos de ser aceptada, querida, amada, dócil y obediente, servicial  y normal para tratar de obtener mi parte de felicidad enlatada correspondiente.

YO también fui capaz, algo me paraliza, como una capa de chapapote pesada y sucia, y son todas mis debilidades, todas mis limitaciones, todos mis miedos, pero confío en sacudirlos como un perrro que se sacude las pulgas con todas sus fuerzas, y de nuevo echaré a correr porque creo, quiero creer que tiene que haber mucho más.

 

 

11/02/2009 08:27 Autor: aquoevo. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Por fin sale el sol

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Por fin se atreve el sol a asomar entre las nubes negras, por fin se digna a calentar estos rostros pálidos y ateridos, con los labios amoratados y quemados por el frío, por fin disgrega sus rayos lamiendo las encimas que aún tiritan de frío, abrigando a los borregos, lechoncillos y terneros recién nacidos que se estremecen en las noches heladas, por fin me deslumbra cegando mis ojos, paralizándome para que me detenga un segundo, respire y perciba la calidez que me anuncia de ahora en adelante.

Es curioso, cambio de estación, cambio de estado. Se relajan mis facciones contraídas por el frío de los miedos, del pavor a peder lo más preciado, lo que  me ha caído del cielo, pavor que nace de la incredulidad con que vivo los acontecimientos. Me aman, me han agarrado fuerte de la cintura y tiran de mí a una mañana calurosa, llena de vida, de algarabía, de gentes corrientes, las que alcanzan a disfrutar con todos sus sentidos de las pequeñas cosas, de las fiestecillas de pueblo, de las comidas de campo, de ver los niños perdidos de barro chillando como locos...me empujan con brío hacia lo que siempre he querido y de lo que siempre me he sentido lejos y mis pies en cambio han opuesto resistencia. Por miedo, por temor a no encajar, a no relajarme, a no sentir lo que los demás.

Pero cambio de estación, cambio de sentimientos. Se va derritiendo el cúmulo de hielo que petrificaba mi corazón, serio, incapaz para entregarse, incapaz para brindarse, y para recoger las muestras de afectividad que han ido surgiendo estos meses.

Espero que nazcan flores con estas aguas del deshielo. Al principio nacerán pencas, enclencles, tímidas, pero está por llegar el día en que de verdad mi vida florezca y mi capacidad de amar.

 

Bendita primavera, bendito tú, niño de ojos verdes, que tanto me das, tanto te amo y me haces tan feliz.

13/02/2009 13:35 Autor: aquoevo. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ANÍMATE

Me gustaría ver alguna reacción a mis palabras, atrévete acompañante fugaz a dejar tu huella en este espacio, algo que me anime a continuar. Escribe.

17/02/2009 13:06 Autor: aquoevo. Enlace permanente. Hay 1 comentario.


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