Valiente

¡Qué valiente! Todos te tachamos de loca, de incoherente, de bohemia, de inadaptada sin remedio. Baremamos tu actitud y como resultado la llamamos impostura, inapropiada para ti, para tu vida, para tu equilibrio emocional.

Y sin embargo tienes el valor, el arrojo, la osadía, el atrevimiento de plantarte, de decir en voz alta que estás harta, HARTA con mayúsculas de tu trabajo, de tener que aguantar a aquéllos que tratas de curar, sus historias personales, sus errores, sus manchas, sus alegrías fugaces y estándar, que ocupan sin permiso tu cabeza, tu espacio, adhiriéndose a tu alma y sin dejar a ésta pensar tranquila, contaminándola con las "normalidades" y moralinas que nos guían a todos, acotando con cada palabra nuestros sueños, el espacio por donde podemos ser con totalidad... gritaste estar harta de los mismos paseos, las mismas juergas, regadas con las mismas cervezas, los mismos chistes, las mismas caras y las mismas madrugadas: una noche en la cama de X otra sola llorando en el frío de casa, otra tratando de buscar con denuedo un cuerpo que te dé calor tras haber comprendido que es casi imposible hallar una cabeza que abrigue y resguarde de veras el alma sola y doliente, deseosa por otra parte de verter un amor inmenso, de cuidar, de amar hasta el infinito a ese alguien que nos aferre la mano sin dudas y a pesar de todo para acompañarnos a atravesar este reguero de cristales rotos.

 

Qué valiente, desatarse el delantal rayado, el uniforme de la norma, qué valiente, amontonar tus pertenencias en cualquier agujero de la casa, cerrar puertas y ventanas dejando que ayer se llene de polvo porque ha llegado un nuevo día, no se puede vivir siempre en domingo. Todo cambia. Aunque queramos que nada cambie.

QUé valiente al llenar una mochila vieja de cuatro cachivaches preciados que irán contigo a otro mundo, donde las cosas serán difíciles, pero abrirán tu corazón, donde caminarás sabiendo que has salido de tus límites, de tus barrotes, que has huido del dinero, del consumo desaforado, de las clases que acota la ropa y no las mentes que son las que de verdad podrían marcar líneas...has roto la mordaza, has abierto los pulmones y las pupilas al mundo y tu vida se llenará de orgullo cuando al pasar de los años veas lo atrevida que fuiste, y sobre todo porque sabrás que al menos tus ojos se salvaron de la hipnosis de los medios de comunicación que nos aturden al resto, y que corre una sangre roja, joven a borbotones por tus venas.

 

Ánimo, no decaigas, vuela alto, y tráeme un poco de ese mundo que despierte mis sentidos, enflaquecidos por los esfuerzos de ser aceptada, querida, amada, dócil y obediente, servicial  y normal para tratar de obtener mi parte de felicidad enlatada correspondiente.

YO también fui capaz, algo me paraliza, como una capa de chapapote pesada y sucia, y son todas mis debilidades, todas mis limitaciones, todos mis miedos, pero confío en sacudirlos como un perrro que se sacude las pulgas con todas sus fuerzas, y de nuevo echaré a correr porque creo, quiero creer que tiene que haber mucho más.

 

 

11/02/2009 08:27 Autor: aquoevo. Enlace permanente.

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