memoria
Resuenan voces, algarabía, un enjambre embrollado de situaciones, aquellas en que me movía con tanta naturalidad. A veces me asusto de la capacidad de adaptación, de lo rápido que pasamos de unas vidas a otras, del giro que toman los acontecimientos, a veces derivados de nuestras acciones, a veces de las de los demás, a veces a capricho del azar. Y después dicen que somos los mismos, que a pesar de no bañarnos dos veces en las mismas aguas seguimos siendo nosotros, pero ¿cuál de todos? aquel que de niño sonreía, aquel que se esforzaba en los deberes para contentar a la familia, aquel que urdía lo imposible por conseguir aquella novia de un día, aquel que alguna vez traicionó, el que mintió, el que denodadamente se convence de que no es tan malo, el que tanto ha llorado a oscuras un fracaso, un abandono, el que ahora rehace la vida por otro camino simulando que no ha pasado nada, que meterse de cabeza en otra vida es lo normal y teje una nueva identidad?
La esencia no se puede despegar de la carne, así que el tiempo dejará aflorar esos rasgos que ansío salgan a flote para contemplarlos y saber de una vez por todas quién diablos se esconde entre tanta complacencia y excusas y finge que la vida es así y a merced de sus leyes estamos.
Pero nunca, como la sombra, se alejará de nuestras suelas, las improntas tal vez se borran, pero a ojos de los demás, el desgaste de los zapatos, lo que han visto, lo que han pisado impregna la retina de la memoria y ahí, fijado para siempre nos acompaña en silencio.
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Autor: Anónimo
Fecha: 01/01/2009 01:31.

