Desandar
Mi ánimo decae porque he de desandar. Me equivoqué de sendero y he de volver. Estaba convencida de que al seguirte, al ir allí donde te veía tan feliz yo también lo sería, pero tu paz es mi inquietud, tus paisajes mi cárcel, tu bienestar mi tristeza.
Creí que me amabas y orgullosa no vi el engaño. Ibas cómodo de mi brazo, pero no ansiabas llevarme contigo; no eras feliz cada mañana, no entraba en tus planes, no me mirabas con espontaneidad, no abrías tus labios ni me brindabas el alma.
Un invierno sobrecogió mi espíritu, heló mi sonrisa, entristeció el semblante.
Me voy, dices que el amor llegará poco a poco, sin algarabías, pero no lo creo, suéltame, deja que continúe sola. Ahora sólo debe acompañarme la soledad, y debo disponer de todos los sentidos para avanzar y absorber la vida.

