Privilegios
Qué privilegio disponer de medios de transporte, alguna fortuna, compañeros pasajeros, alojamientos más o menos decentes y del mundo; ciudades bulliciosas y contaminadas, pueblecitos de cuentro, otros casi fantasmas. ¡Qué suerte asistir al espectáculo de paisajes tan en peligro, bosques que aún pueden presumir, ríos que rugen paz con dientes cristalinos, montañas presuntuosas e imponentes que se enderezan con su penacho helado y un aire puro que anestesia. Esta vez el encuentro con Francia, Suiza, Escocia, Praga, Viena.
Me arrolla la juventud, las ganas de desentramar, desbrozar, respirar, ver, aprender, comprender, cambiar. Todo ello un remolino de burbujas y oxígeno que me remueve y agita impulsándome a vivir y emprender aventuras, mas todo acontece sobre un poso turbio de pesimismo y desilusión. Todo pasa demasiado rápido, cualquier paso en falso pasa factura toda la vida. No termino de asentarme en un lugar cuando empiezo a sentir nostalgia por el anterior donde no hallaba la felicidad, pero el tiempo pasado se viste de una pátina fantasmagórica que la convierte en antigua radiografía de tu historia, ya pasada y lejana, inaccesible pues está guardada en el archivo del tiempo.
El hombre no deja virgen un rincón, curioso e impertinente, pertinaz y sediento de gloria avanza implacable. ¡Mama sereno de este seno que te sustenta, ser caprichoso e insaciable, y ama a tu ama de cría que tu destino no es ajeno a la madre, tu libertad se encuadra en este regazo. No destroces, adora, admira, protege y mima a tu venus tan frágil y quebradiza.

