Felicidad, qué bonito nombre tienes
Felicidad esquiva, no te esperaba y has improvisado tu llegada. Bienvenida. Ahora te siento, fecundas mis días con un elixir que afloja mis labios por donde se derrama un algo blanco, brillante, que emana de ti, me atraviesa y llega a mis heridos. Y sano. Es verdad que sanas y ¡cuánto quisiera retenerte y cuán sé qué vano esfuerzo. Te irás y me quedaré en la umbría. No importa. Sé que de esos montones de hojas de otoño que arropan los días fríos se prepara un brebaje infalible que fortalece el espíritu y amansa el carácter.
Hoy me acompañas de nuevo y me asomas a tu casa, tan repleta de magia. Mañana me dejarás sola, relamiéndome los recuerdos para rumiar esperanzas y seguir luchando a pesar de parecerme que esto no lo pilota nadie. Aun así intentaré compartir el servicio con los tripulantes de al lado, trataré de seguir soñando con el destino del viaje, un paraíso. ¿No era lo prometido?¿O era tan sólo una mentira piadosa para no sucumbir al pánico de la muerte?
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Autor: visitante lejano
Fecha: 04/05/2008 21:56.

