Sin techo
Esta inhóspita y ajena habitación acoge los ojos cansados de nuestro día, como la meretriz al amante, sacia algún tipo de sed pero no brinda verdadero descanso a nuestras almas. ¿Será que pasa el tiempo y ya las aventuras, los trenes, sucios sacos de dormir ya no colman las expectativas? ¿Y qué las colma a estas alturas?
El seno de esta tierra que habla a su manera sí adormece mis sentidos, aislándolos de la vida de afuera. ¿Dormir, errar, conformarse, beber la savia de las raíces? Como membrana permeable la esencia lo traspasa todo, por lo visto ahora lo llaman teoría de cuerdas, algo que lo atraviesa todo, que se extiende libre y arriba a nuestras puertas. Y está dentro, y es sereno, sabe bien y no es somnífero sino armónico, son las manos que nos clavan al entramado. ¿Y qué cosas éstas verdad?

