Libre albedrío
A medida que pasa el tiempo más huyo de los jefes, de las voces vehementes, de las miradas sutiles pero cosidas con alambres de espino que enredan la libertad y con fusta y látigo tratan de atar manos y lenguas para fundirlas con las suyas y crear una sola voz y una sola mano al gusto del líder; pobre idiota que no sabe adónde nos conduce.
Soltadme, torpes héroes de la nada, tristes hojas que pronto llegaréis al otoño. Dejad que cada cual se meza a su ton produciendo un cántico libre que sobrevuele el boscaje que nos soporta, dejad que exhale la humanidad su espíritu en busca del vientre donde reposar sus efímeros pesares.

