Alas negras

Lamo humedad de párpados,
muerdo el rosado de mejillas candentes.
beso el hoyuelo de barbillas atractivas,
huelo en el hueco de cuellos expectantes,
abrazo corazones encogidos,
juego con pechos protectores,
husmeo en pieles erizadas,
acaricio espaldas cargadas de soledad, fardo terrible que quebranta nuestros huesos malheridos,
humedad que desconcha nuestras almas, carcoma que destroza la alegría seca que quema nuestras gargantas;
acidez, qué regusto amargo en la boca.
Lo siento, de veras me pesa. Abro tu carne dulcemente y me permites, confiado, y yo mastico tus entrañas. Ya lo avisé, me alimento de vuestra perdición. Un reguero de carroña dejo tras de mí, jirones, despojos, de falsas ilusiones que ni yo misma creo; ojos desilusionados que pronto volverán a retoñar en su empecinada esperanza. Y voy transmutándome en vampiro, en un espectro demoníaco, escondido, acechante, disfrazado. Quiero emociones, sangre, vidas; mendigo calor, besos, caricias que callen este tiritar histérico que agita los cimientos de mi razón.
Nacen alas a mi espalda, pero unas alas terribles, capaces de llevarme a cualquier inframundo que emborrache mis ojos y sacie insatisfacciones.

