REGRESO

20070830004648-escribir2.jpgHoy es un día raro. Aún nos escruta la luna llena desde su privilegiado trono de tiempo y  espacio. Siempre dispone de más perspectiva sobre nosotros, pobres cucarachas cojas.Hace tiempo que no doy la cara. Tal vez sea que como Maluba, vieja luna alcahueta, tenga algo que ocultar.Pero qué importa, a quién le importa, si estamos solos, terriblemente solos. Cada día descubro, a base de oír experiencias de gente que encuentro cada día, que, por fin lo cuento, trato por motivos de mi profesión sanitaria; decía que descubro ese agujero negro imposible de colmar, de satisfacer siquiera, esa ansia de ser escuchado, comprendido, aceptado, querido... somos una variante más de hombre, con mil similitudes pero con rasgos peculiares inefables, con su propio ritmo, su propia cadencia, su propia canción, sus propios colores. Cada corazón avanza a un ritmo, respira con su frecuencia, se oxida a su paso. Saber esto me ayuda a no pedir, ese hueco sólo puedo llenarlo yo, porque yo sé lo que pide, yo sé lo que anhela. El problema llega cuando las personas de alrededor no comprenden esa mutación, y de pronto un buen día se paran a observarte y desorbitan los ojos cuando ven la mutilación, porque uno llena el agujero consigo mismo. Dejan caer de par en par la boca cuando ven cómo me amputo un trozo de corazón para alimentar ese pozo negro, que no se conforma con cualquier cosa, sino que pide corazón, soledad, mantener los ojos abiertos al espectáculo de la vejez y de la muerte; se alimenta de moral, o al menos se contenta con ver cómo pataleo al verme tragar sueños rotos y  palabras adolescentes e imágenes fantasiosas de niña. Se come mi  integridad. Al menos de eso se alimenta el mío. ¿Y qué consigo alentando a este monstruo? Tal vez silenciar el “cobarde” que me grita el otro camino. Algo sensual y placentero me estremece cuando araño carne de niña y la echo a los dientes de este sátiro que me emborracha, que me embriaga de ilusiones, espejos dorados, de cuerpos mojados en llamas bailando en espirales aromáticas de vainilla y tabaco, con ojos húmedos, inyectados de licor de deseo, imparables. Algo nervioso y brutal me aprisiona cuando rajo a tijeretazo limpio la malla de plata de inocencia que protegía los sentidos de las alambradas espinosas con que embisten las tentaciones. Dejo salir a borbotones de mi boca maldita tropelías, maleficios y serpientes cuando sin freno entro al trapo del absurdo enfrentamiento de sordos. Pero aún un regusto amargo agria mi boca tras el desenfreno. Me doy sin resistencia suficiente, me dejo caer al Hades porque conservo la esperanza de completar este rompecabezas de miasmas, humores, pellejos y pensamientos, cediendo a los caprichos de algunos de sus componentes para ver qué sucede en otros y privándolos también.Y qué veo. Que como Dorian Gray aunque no se vean las consecuencias del maltrato a este Holón que somos, a esta unidad completa en sí y componente a la vez de algo superior, esas grietas se abren y curten de líneas de dolor las gráciles facciones impolutas de niño con que vinimos a dar en esta encrucijada, pobres ciegos sin lazarillo.
30/08/2007 00:47 Autor: aquoevo. Enlace permanente. Tema: Pensamientos.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.