A Julio Cortázar, por Rayuela

Julio, Oliveira: camino tras de ti, con la misma incertidumbre, con el mismo desasosiego, con el mismo temor a la locura, con las mismas ganas de transgredir tanta barrera absurda, con el mismo miedo a no vivir en paz, la paz que da seguir los pasos del rebaño que pace seguro.
Pero hay que vivir, Oliveira, hay que intentarlo, porque al margen del mundo no se descubre más que dentro y ahí fuera también hay lobos, otros distintos, pero también peligrosos. No alcanzamos a ver más, eso es todo. Tan sólo, como tú, intuimos que existe el lado de más allá, que está aquí y nos espera porque es nuestra mitad.
Ayer, encontré paseando una varita mágica. Como tú quiero ser hechicera, aunque yo quiero agitarla y pronunciar los conjuros absurdos en voz alta, para que lo oigan todos, porque necesitamos ver la magia y creer en lo otro. Como tú quiero repartir esta inquietud, esta necesidad de búsqueda, por si al buscar más personas a la vez hallamos una verdad.
No vuelvas a saltar por la ventana, te necesitamos junto a nosotros. Gente como tú posee una llave que es para todos. Abre la puerta, muéstrame cómo se hace, quiero entrar, quiero vivir.
Cementerio Montparnasse 1/1/07

