Reminiscencias

20061224124328-farola.jpg

 

No sé exactamente qué quiero decir. Me apetecía escribir. Estaba paseando en una tarde juguetona, pues es invierno pero no hace frío, caen gotitas por rachas, haciéndonos sacar, abrir y cerrar el paraguas a cada rato. Empiezan a cantar pájaros entre los árboles pelados y la calle bulle como un hormiguero, justo como en el pueblo aquellas tardes grises con claros rojizos, en que caía un chaparrón caliente y después, salía a la calle un batallón de hormigas aladas.

Hoy es algo parecido. Como los insectos, la gente a veces molesta, ocupa todos los espacios,  como esa marabunta de hormigas, pero también apetece su bullicio aunque sólo sea como música de fondo.

Esta tarde he vuelto a descubrir  calles nuevas para mí , de las más lindas, de las que tanto me gustan, Saint Louis de l´Île  y las aledañas a Mazarine en st Germain. Esta ciudad me enamora y saca a relucir sus encantos sin empalagos, poco a poco, con dulzura.

            Hoy tengo la sensación del asomo de la primavera. No sé por dónde he oído tañidos de campana y, acto seguido, me he sumergido en el recuerdo de Sevilla; he oído taconear mis zapatos haciendo eco en el empedrado de las calles, he sentido el fresco de la tarde entre las piernas desnudas, el cuerpo húmedo bajo un vestido; he respirado el olor, ese que tanto le falta a París, su gran carencia, el olor a jazmines y azahar y he aunado el gorjeo de esta tarde con el de las golondrinas que revolotean por la giralda  en las noches de marzo en adelante. Y esa ambivalencia, ayer- Sevilla, hoy-París, mañana-incertidumbre; el ir, volver, quedarse, mirar, conocer, vivir, formar parte...dar el paso y alejarse de la casilla de salida donde aún quedan abiertas todas las posibilidades; elegir una vida, una, tan corta y tan pobre, una sola que deje fuera todas las demás.  Y pensar hoy qué seré mañana quitándome  tiempo de ser hoy, perdida en predicciones, y los libros, y pasar medio año mirando vidas, asomándome a la vida de París sin terminar de ser parte de ella, todo esto me convence, me apremia a abrazar mi puñadito de agua, el que cabe en el hueco de las manos. Y abrazarlo con la conciencia de que detrás y delante y por todos lados se escurre el mar. Me tienta la idea de observar toda esa superficie y gastar mi reloj de arena acariciándola, la Vida, sin más tiempo para profundizar y meter las manos más adentro. Pero no, yo quiero esa poca agua, mi puñadito, quiero mojarme en ella, sentirla, fría o cálida, beberla más dulce o más amarga, añadirle lágrimas, saliva o sangre, inhalarla, meter la cabeza en ella, lavarme en su vientre la cara y el alma.

 

            ...”Malgré tout il faut tenter de vivre”, al menos hay que intentarlo. NO entenderé nada; nada de lo que viva, nada de lo que tenga, nadie que se me cruce en el camino será mío, ni siquiera este cuerpo o esta cara o esta voz. Todo es prestado, todo un regalo tan sólo por un momento. Me pertenecen escasamente las sensaciones, las decisiones sí-no tras encrucijadas que estaban antes de que yo llegara. Nada es mío, pero lo tengo todo, lo soy todo, y así lo siento aunque no lo vea, aunque no lo entienda.

Me acaricia el viento y la farola más luminosa de París me cubre con su  fanal de luz mientras un banquito verde y viejo me hace la sillita de la reina con sus brazos desvencijados, para que el Ojo me mire desde arriba y se enternezca o se ría de mí al verme tratar de plasmar en mi cuaderno su mente maravillosa o caótica, mi mente, todas las mentes...No caben aquí, lo sé, lo siento, sólo veo luz en algunas palabras, aunque no puedo atrapar el resto de la Historia.

 

24/12/2006 12:43 Autor: aquoevo. Enlace permanente. Tema: Textos.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.