Pasa la vida como un instante, resbala...
Echo de menos la vida que se va, que se lleva los momentos limpios, esperanzados; los inicios, los primeros viajes, los primeros transeúntes que te hablan en esos idiomas extranjeros; el olor de las noches de verano, la vitalidad de un cuerpo naciente. Esas primeras cervezas, las ganas de reír, de enamorarse, de experimentar.
Ya entrados en años, aún jóvenes pero no inocentes, cruzamos caminos pero con miradas aviesas, desconfiadas. Cada cual portea bajo el brazo su carpeta de exigencias, de recelos, sus miedos, condiciones, dudas. Cada cual acumula en estanterías repletos álbumes de fotos que esconden todas aquellas sonrisas que han hecho florecer y marchitar los corazones a lo largo de los años. Esas fotos guardan tesoros y secretos, viajes, confidencias, lugares, miradas, ilusiones. Y cómo abrir el corazón a tanta vida, a tantas fotos en las que en nada has participado, en nada se te tuvo en cuenta pues no existías en ese mundo, para esas personas. Tú traes otra vida, otra ruta. Reunirse, exponer lo propio, conocer lo ajeno. Desear crear un fotoblog juntos. Queda la mitad del tiempo, tal vez sea suficiente. Cuando habla del ayer, no apareces, esos relatos no son contigo, aunque son para ti, para que escuches una historia y la disfrutes.
Mis cajas de zapatos también están repletas. La mía es una exposición de lugares bellos a donde he ido a lavar mis pecados y llorar mis tropiezos. Ha habido quien ha salido inmortalizado por haber compartido, reído, bailado, por haber hecho esfumarse los límites, por haber sacado un lienzo blanco y haber pasado las horas derramando tinteros de fantasía, coloreado mi vida de absurdos paseos por las montañas, gratas conversaciones en la noche de Praga. Hubo quien me acompañó a la cumbre en las gélidas noches de Buenos Aires. También fotografié mi alma bajo las estrellas de Austria.
Quizá esas juntas solitarias se fotografíen juntas a partir de determinado instante, pero no sonreirán igual. Quizá cada cual lleve sus cuerdas que aten hasta las ganas de sonreír. Cuánto damos y quitamos. Cuánto recortamos la paciencia y la libertad. No soy quien, nadie, para quitarle tanto a otras vidas, para restar. Es risa entre amigos, ¿Qué hace en el silencio de mi casa? ¿Cómo tratar de forzar estos dientes apretados que no abren la mandíbula?
En otros mundos seguiré con los sueños de bohemias imposibles. Fuyez!!Allez chercher votre bonheur, cet sein est sec, mais, peut-être tu puisses me sauver.
habitaciones
Qué tacaños en alabanzas, cuánto trabajo dar las gracias, acercarse a los seres queridos, demandarles un beso, reconocerles los méritos, confesarles los dolores. Sin embargo somos rápidos en los reproches, en las faltas, no pasamos una. Envidiamos incluso la suerte de un hermano, su belleza, si facilidad de palabra, su don de gentes. Y todo por no tener en cuenta nuestras virtudes, por no dejarnos querer y valorar lo nuestro. Si supiéramos que otros nos quieren o nos admiran seríamos capaz de hacer lo mismo con los demás. Si dejáramos que ésos se nos acercaran para abrazarnos cuando lo necesitáramos o riéramos nuestras sandeces y enfados banales.
Pero qué duros somos, pura roca. No estamos ya acostumbrados a vivir en casa con mucha gente, donde no hay apenas intimidad y siempre unos obedecen, otros mandan, a veces todos cantan, a veces riñen...ahora nuestro espacio es claro y delimitado, es gigante, enorme, frío, hermético...allí podremos llorar a gusto nuestra inmensa soledad.
El final, donde todo empieza

Aturdido por la hipnosis del tumulto de imágenes y estruendos me dirigí al cuarto de baño. Desde el espejo me miraban unos ojos cargados de mensajes, implorantes: ábreme la puerta - parecen decir- no quiero simulaciones, no quiero las aventuras de los personajes de ficción, ¡quiero una vida propia! ¡quiero sentir, vivir lo que me corresponde!
Inspiré hondo. Los últimos meses habían caído por el sumidero hechos lágrimas inertes y pasivas.
Entré en la ducha; apoyados los brazos contra la fría pared y la cabeza apoyada en ellos, notaba la calidez de gotas resbalando por cada tramo de mi cuerpo, tomando conciencia de mis formas, de mi figura, de mi exterior. El pelo empapado sobre la cara, respiraba a toda velocidad. De pronto el estómago de plomo se deshizo en agua, fundiéndose con ella, depurando todo mi ser.
De allí salió un nuevo yo, capaz, ansioso por romper las membranas que cerraban mis pulmones para inundarlo todo de novedades, experiencias.
Llamé a un par de amigos,salí a su encuentro en el coche con mi música selecta refrescaba las sienes. Cuatro besos y un par de abrazos, mucho mejor. Todo me sonríe de nuevo. La charla es catarsis, cada palabra acaricia mi soledad desplazándola, desnudándome de ella para vestirme de ganas de conectar de nuevo con los demás, de empaparme de otras vidas que aporten ideas que organicen la mía, nuevas oportunidades para persuadir a mi desgana de ponerse en marcha. Hay mucho que vivir. Unas cervezas, unas tapas, unas risas. Venga que se nos hace tarde, en marcha, nos esperan unos paisajes de cuento. Paseamos durante horas por caminos verdes, arboleda, entre rocas y lagunas, saltos de agua y grutas. El cielo encapotado, húmedo, fresco, con olor a tierra mojada y pino. La sierra y la dehesa exhuberantes, frondosas, verdes. Al final cansancio en las piernas, pero un cansancio capaz de andar toda una vida sin pausa.
Al caer la noche unas copas, más charlas, más tranquilo. Y esta mañana ya soy más fuerte, ya tengo ilusiones. Iremos a cazorla a escalar los montes que nos llevarán al nacimiento del río Mundo, donde espero nazcan otro mundo para mí, donde espero renacer yo mismo.
Volvimos cantando a voz en grito. Qué paisajes, cuánta agua, cuánta vida. Qué hermosura. Y hoy, soy un hombre nuevo, dispuesto a todo, pero siempre despierto y con ganas de disfutar lo que venga.
destinos

Tardes vacías, arrastrando la culpa de querer a alguien, porque querer es atar, de pies y manos. Es es atar las miradas, las voluntades. Es apoderarte del cuerpo y alma del otro. Es tratar de guardarlo y disfrutarlo tú solo, con pánico de que otros descubran tu polvorín y quieran prender su mecha para consumirse en su fuego así como yo ahora me consumo...qué falta de libertad, qué apego, qué necesidad de ti, de tu respiración, de tu abrazo, de tu cuerpo, tu voz...todo tiempo transcurrido sin ti aparece carente de motivación y sentido.
El amor lo impregna todo, llega a todos, atormenta a todos, hace que nos engañemos creyéndonos poseedores de la felicidad cuando masticamos su esplendor, su culmen, su polen...pero segundos después llega el vértigo, el dolor de huesos, vísceras y el tormento...las inseguridades, los miedos, los complejos de no ser lo suficiente, las carencias por las que se me escapan tus tristezas sin saber cómo paliarlas, el quedarme sin palabras cuando necesitas algunas, el no saber llenar tus ojos tristes...el no tener los brazos suficientemente fuertes para arroparte de tus temores por las noches, la incertidumbre de si esto será para siempre porque la vida es cruel y zarandea como una tempestad a un fresno, cortándole las ramas a pedazos para dejarlo raquítico y amputado, sin frondosidad, muerto de frío y tiritando.
Sin embargo prefiero seguir con los ojos cerrados, ciegos por el espejismo de una vida contigo.
fotogramas

Una noche no amanece nunca dentro de mí.
Pero quiero que amanezca y quiero ser feliz.
Buenas noches con mil palabras en el tintero que no se atreven a nacer. Hay tanto temor. No hay plantillas ni moldes que me ayuden a trazar los pasos y es tan difícil... y tan fácil equivocarse y tan sencillo enredarse y mancharse sin haber logrado el dibujo perfecto que abrigue al alma. ¿dónde están tus trazos?
No te sale nada que decir, qué tristeza me produce. Tenía anhelo de tu voz, pero se ha apagado para mí. Seguirá aún la noche en mi pecho y yo seguiré buscando una luz.
Reanudaré la marcha, y no sé si hacia delante o hacia atrás, cuando me sienta contenta y bien, necesito descansar, me siento tan pesada, tan de plomo.Estoy desanimada, un poco con todo, nada me entusiasma, me duele sentir.
¿Cómo estás?contigo me siento bien, creo que no vamos mal tal y como está el mundo, tratando de ser felices de corazón, sin querer hacer daño, todo lo contrario, deseando amar y llevar una existencia tranquila, bella y llena de experiencias para explorar el mundo y al otro.
Qué te ocurre, te arropo de cariño desde aquí y espero que ocurra lo mejor para tu vida. Y para verlo hay que abrir los ojos cada mañana. Te mando un beso
Salgo ahora para allá. No podré estar mucho tiempo, pero bueno. Lo que tarde en llegar. Los instantes no duran demasiado.
Muchas gracias. Es verdad, la vida es más bonita con estos encuentros, con gente que asoma a tu vida y aporta su grafiti sobre tu sombra, imprime en tus oídos, tu memoris su historia, su vitalidad. Espero seguir ocmpartiendo.
Perdona que serpentee, que aparezca y desaparezca, es un momento de cambio, raro. Tú lo aceptas. Gracias.
Soy. Gracias a las vidas que tropiezan con la mía, me iluminan, me acompañan, me enseñan, me abren, me abren camino, alegran mis pasos con su silencio, con su tictac particular, con su magia. Un hallazgo, un remanso de comprensión, vitalidad y ritmo, un mundo nuevo. Soy feliz. Marcho para Marruecos. Os echo de menos.Mirando hacia atrás veo un rastro maravilloso, lleno de regalos y extiendo los brazos para recibir lo que "traiga". Me alegran en este momento las palabras y las presencias.
El mar en un pueblo solitario. Gente paseando, amigos jugando al balón, novios de la mano...un vacío inmenso, miedo, soledad. Tristeza serena, paz amarga.
Laura está triste, pero aquí estoy. Para eso están los amigos aunque estoy tan débil que apenas la puedo sostener.
Pueblecito azul de montaña, precioso el paraje. Manchado por el comercio, por el turismo invadido.Tánger espera para amenazarnos con la venta ambulante.
Llueve de noche, en el autobús a Tánger. Ganas de volver a casa, ya no siento ningún lugar como casa. Ver lugares enseña y debilita. El mundo pesa, abruma. Qué poca cosa somos, qué poco duramos, qué solos estamos. Entre tantos.
He tropezado en una cama. La compañía no está mal. Vacío, pero me quedo.¿ Qué más puedo perder?
Al amanecer mareo, vértigo, dolor de estómago. La soledad mejor solo, se agudiza cuando se une a otra sin interactuar.
Y quién me escribirá mensajes de aliento, y dejará el recuerdo de aventuras, fantasías, locuras, ilusiones, a quién acudiré en busca de consuelo, dónde encontrar quien se siente conmigo a mirar el mundo desde lugares imposibles, quién vivirá conmigo los milagros que muchos no saben ver, con quién reiré ahora, a quién amaré.
Ayer me encontré al viejo profesor. Fue un encuentro especial. Su cabeza no es de este mundo.
Desde que acudí a ti con un mensaje desde el frío y la incertidumbre y no respondiste pensé que no estabas para mí.
Domingo de casa del silencio del pueblo, zarandeado por un poco de viento y unas gotas. Lenta lectura en compañía de los articulistas del periódico y la primavera que se despereza aburrida y algo deslucida este año en mi interior. Las flores están algo marchitas, como quemadas por las heladas y escarchas tardías. Asoman tímidos retoños, espero que futuras fragancias que alegren este rostro acartonado, anhelante de recuperar el brillo y la sonrisa, el rubor de la vuelta de la sangre adormecida al cauce de la ilusión , del abrir los poros al gentío veraniego, a las charlas de terraza y caracoles, cervezas borboteantes de anécdotas del día a día que suben a la cabeza con una risa narcótica que salpica de alegría. Mientras y hasta entonces recuerdos, abismos, esperanzas y saberse poco y mustio. Acompañas.

