azares

Que traes en tus manos de parvulo, en esos ojos de aguas mansas, en esa mirada humilde, en esa sonrisa triste, en ese perderte entre las nubes? Me conmueve el halo que te envuelve; la dulzura que desprendes atrae como el polen a las abejas. Esa sonrisa sincera, ese reir a carcajadas, esa charla sosegada, prudente, meditada.

Nada haces al azar, y sin embargo te das, te has dejado embrujar por mi capricho. Te hipnotice con deliberada intencion y alzaste tus brazos exponiendo tu pecho y brindando tus labios. Alli bebi esa noche de verano, a la orilla de un inmenso lago oscuro y un magico puente anciano, que ujieres de mi deseo anadieron a la escena brumas de encanto, irrealidad y un aire de sueno.

Pero fue real, al igual que susurros, el trasiego de palpitos a traves de las caricias y los besos a escondidas y fugaces.

Que sera de mi si el hechizo desaparece, si al tocar las campanadas esa patina de amor se borra de tus ojos? entonces ya no creere en nada, tan solo en mi poder de vampiro para enganar al hombre una sola noche y beber sangre de dulzuras mentirosas y morder palabras de espejismos y suenos rotos.

Mas si aun se oye el eco de esos besos en la hondura de tu ser, quisiera seguir oyendolo yo tambien. Siento miedo, de perder esa pulsacion que me instiga a reclamarte, a hacerte mio, a poseerte, a agarrarte para siempre...y si todo fue un sueno? y si en esta vigilia no se llenara el corazon jamas? una luz se apagaria en mi esperanza sin remedio.

azares, visiones, vislumbres, reflejos, asomos a la grandeza, sospechas de lo importante, presuncion de haber tocado tus manos, dios, aun siendo una misera creatura. gracias por estas ventanas que por un segundo me desvelan los arcanos secretos,  las sendas que conducen a la paz, y me hacen seguir creyendo en ti, dios que juegas al escondite con criaturas desesperadas como nosotros.Menos mal que a veces nos das un beso y exhalas tus maravillas.

30/07/2008 17:37 Autor: aquoevo. Enlace permanente. Tema: Sueños. Hay 1 comentario.

VOLANDO

Como una mariposa aleteo inhalando el sol de la mañana, las corrientes de aire me empujan hacia arriba, por encima de los tejados. Puedo ver con perspectiva cómo va cambiando el pueblo, porque a pesar de ser casi estático, también evoluciona. Todo cambia, dicen, y el cambio es el que sólo permanece. Veo a anchotas mujeres en batas multicolor barrer las puertas, con el cepillo en la mano, paradas tranquilas en una charla con Fulanita que va a comprar el pan. El ambulatorio del médico siempre es un hervidero, mayores que entran y salen con mil recetas que pasan ahora a hacer cola en la farmacia. Se oye el revuelo de los pájaros en los altos álamos del paseo que crece despacio en la quietud del pueblo. Huele a mil potajes y guisos suculentos por todas partes. Se oyen voces, cacerolas, lavadoras, tractores, y ordeñadoras.

 Junto a tejados con verdina y barro erosionado emergen otros con lanchas negras, que absorben el calor, como yo ahora, que paseo por las vidas desde mi volar privilegiado. Entro por la ventana del colegio y veo a los alumnos pintando en el pupitre, o pasándose mensajitos de papel, o aplicarse algunos en anotar lo que explica el maestro...

En las tardes los sonidos callan, las mujeres se sientan a la mesa camilla mirando la tele, o cosiendo alguna cosa, o avían para mañana. Los maridos van un rato a la huerta y cuando se levanta el fresco acuden a la partida y la copa de vino.

Qué a gusto pasear por esta primavera que adereza de flores y bienestar el lento desarrollo de la vida que rápida ocurre en cada historia personal, pero que despacio trasncurre en su hilvanar de vidas y repetir de ciclos.

22/05/2008 14:26 Autor: aquoevo. Enlace permanente. Tema: Sueños. No hay comentarios. Comentar.

Ciclos

Flores nuevas pueblan el campo, con su algarabía de color y frescura.

Mis pétalos aún brillantes se ajan;

mi robustez, decae, pero mi voz se afianza,

los tonos, menos alegres, tararean más estribillos, y parafrasean más poesías,

aprendidas por los relatos de soles, inviernos y primaveras.

Y yo, yo amo el otoño, con su sol, su sosiego, sus aguas que abrevan los campos y almas sedientos.

 Me serena su paciente transcurso a través de vientos que cuentan vidas al calor de la candela.

Queridos abuelos,

cuánto extrañaré vuestras palabras las tardes de este otoño refugiada de la soledad en el brasero.

14/05/2008 13:30 Autor: aquoevo. Enlace permanente. Tema: Pensamientos. Hay 1 comentario.

Historia de dos amigos

Triste verbena de finales de agosto. Aurelio y Facundo acodados en una mesita

herrumbrosa por la intemperie de tantas noches de música, bailes y diles y diretes que

recorren como un escalofrío el amasijo de gentes que se miran de reojo.

 Mujeres que bailan en parejas pasodobles que se intuyen entre los alaridos de los cantantes y las

interferencias de los micrófonos  por lo inherente que se  lleva el soniquete de las

 manidas coplas.

Jóvenes que se se apartan en los rincones para dar rienda suelta a sus secretos y anhelos

en pequeños comités que se buscan y se encuetran entre cuchicheos y celestinos.

 Mayores sentados comiendo altramuces y garbanzos tostados; los primeros en

levantarse a duras penas y marcharse a casa del brazo.

Aurelio, aún joven pero vencido. Una vida de trabajo desde los nueve años en el campo. Las

profundas arrugas y unas manos endurecidas, rígidas como sarmientos y del color la

tierra delatan las horas de afanoso trabajo. Que a su mujer no le falte un vestido de

fiesta, que realce su tez también curtida, pero sobre todo que a sus hijos no les falte la

gloria. María ha heredado el coraje y hoy es enfermera. Ahora vive

en Sevilla. Pero el hijo, el hijo al que han brindado hogar, valores y calor, a sus 20 años, aún no ha

aprendido nada. Pide y reclama

 y nada es suficiente. Se adueña de lo ajeno que tanto esfuerzo ha costado, nada

agradece,nada valora....y lo que más duele no es que parasite el vástago la sangre, sino ver

cómo se pierde por las trampas de la vida y los sumideros, y saber que se carece de las herramientas, por las que todo se cambiaría, que saben

ablandar y guiar, como un esqueje recién plantado, el corazón de un joven.

Facundo escucha. Aurelio y Facundo se miran, sacuden lentamente la cabeza hacia uno y

otro lado. Ay, se dicen, mientras mastican garbanzos duros y tragan un buche de cerveza

amarga, que a la sombra del amigo se traga mejor.

13/05/2008 14:27 Autor: aquoevo. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

encuentros

Al filo de la ingenuidad, traspasas la barrera de la juventud, irresponsable en su frescura y su belleza. Luchas con denuedo para continuar en el meollo vital. Sólo reclamo un momento, un descanso a mi sombra. Ven, quiero probar de esa tenacidad, de esos ojos de niño que aparentan dureza, de esa sonrisa bondadosa que desentona en este mundo espinoso. Tu voz agradable, hipnótica. Tu conversación amena, que delata tu edad, que avanza implacable dejándote solo, sin compasión. Por eso ven, yo quiero obsequiar esa dulzura con mi única posesión, un alma que se reparte a través de esta piel que también se resbala por el tiempo, aunque el perfume que exhala sea siempre el mismo, como un seno que prodiga alimento, miles de senos a lo largo de la vida que brindan la misma savia nodriza.

Quiero hacerme con tu párvulo corazón, quiero rejuvenecer  con tu deleite, envolverme con tu cuerpo inocente, ven, tal vez me aferre a ti con tal fuerza que no seamos ya capaces de separarnos, ojalá. Si no todo habrá sido un simple recuerdo que devorará el olvido.

12/05/2008 09:54 Autor: aquoevo. Enlace permanente. Tema: Sueños. No hay comentarios. Comentar.


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